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Entrevista con Belén Gopegui. Un diálogo sobre el poder

Belén Gopegui desgrana, en esta entrevista de Anne-Laure Bonvalot, el concepto de poder, tanto en el panorama de la literatura española actual como en su propia obra narrativa y en sus guiones cinematográficos, donde el poder se muestra “como una fuerza imparable capaz de corromper el corazón más puro", que “atraviesa nuestros sueños y nuestro lenguaje”

- El análisis del poder en todos sus aspectos es uno de los pilares de tu escritura. En unas ocasiones ese poder está encarnado en figuras en clave que el lector puede reconocer, aunque estén ficcionalizadas. En otras, muestras ese poder en su ausencia omnipresente, en su invisibilidad paradigmática. ¿Por qué esa centralidad de la noción de poder en tu obra? Por ejemplo, ¿por qué elegiste en tu última novela explorar los bastidores del poder, su envés más privado, casi doméstico?

- Poder, escribí en alguna de mis novelas, es un verbo que acompaña a otros. Poder hacer, poder saltar, bailar, elegir, poder calmarse, poder recordar, poder promulgar leyes, poder velar por su cumplimiento. La literatura cuenta dos cosas: cómo sobrellevar la impotencia, y cómo afrontar el poder, si bien la primera está muchísimo más tratada que la segunda. Esta desproporción es lógica pero creo que exagerada. Hay muy pocos textos que aborden sin sentimentalismo, sin un falso romanticismo exculpatorio, existencial, el poder que se ejerce sobre las vidas ajenas. En ese poder no cabe hablar de dos esferas autónomas, la pública y la privada, sino de una sola figura, un solo planeta o un solo cuerpo. En La conquista del aire, por ejemplo, se cuenta cómo el ascenso social de Carlos, Marta y Santiago, y las elecciones que ellos toman para lograr ese ascenso, repercuten en la vida de personas en posición más débil, Esteban, Rodrigo. Me interesa particularmente explorar el poder desde la narración porque frente a todo lo ingobernable, lo injusto, lo azaroso, lo perfecto también que hay en la vida, hay además una pequeña dimensión que depende de elecciones tomadas en común, y la literatura no debería abandonarla.